Superar el Siete: La Evaluación Formativa en la NEM
La implementación de la Nueva
Escuela Mexicana (NEM) exige un cambio radical en la forma en que
concebimos el aprendizaje y, particularmente, la evaluación. Históricamente, la
escolarización nos ha enseñado que el objetivo principal es la calificación
(el número, la "estrellita"), llevando al alumno a percibir el aprendizaje
como una cuestión marginal o secundaria. El gran desafío actual es desmantelar
esa cultura y reorientar la práctica docente hacia un enfoque verdaderamente
formativo.
La Batalla entre el Número y el Proceso
La NEM busca reconstruir el
concepto y la práctica de la evaluación del aprendizaje. Para ello, es crucial
diferenciar la Evaluación Formativa (EF) de la Evaluación Sumativa.
1. La Calificación como Acto
Administrativo: La calificación o evaluación sumativa es un juicio terminal
que se realiza después de que un proceso ha concluido (el final de un periodo o
programa) y sirve para la certificación. Aunque la calificación es una necesidad
del sistema educativo y un acto administrativo, rara vez refleja la
complejidad del proceso de formación o los conocimientos del estudiante.
2. La Evaluación como palanca
de Mejora: La EF, en cambio, se realiza durante el desarrollo de un
programa o proceso con la finalidad de ayudar a mejorarlo mientras se
está llevando a cabo. Su propósito central no es emitir un puntaje, sino retroalimentar
el proceso educativo a través del diálogo entre el profesorado y los
estudiantes.
La presión por la calificación,
especialmente en grados avanzados, persiste porque la sociedad y los padres la
ven como un "salvoconducto cultural". Cuando un alumno obtiene una
nota baja, esto puede causarle desaliento y hacerle dudar de su
capacidad, llevándolo a abandonar el esfuerzo.
El Foco en el "Deseo de
Aprender" y la Reflexión
La Evaluación Formativa busca
superar el desinterés superficial y fomentar el Deseo de Aprender, que
es una motivación intrínseca del sujeto. Para que esto suceda, la EF opera en
dos dimensiones complementarias:
1. Dimensión del Estudiante:
Promueve que el estudiante asuma la responsabilidad de su propio
aprendizaje. Esto se logra mediante la autorreflexión individual y
colectiva, donde el estudiante analiza qué está haciendo para avanzar.
2. Dimensión del Docente:
Permite al maestro ajustar el trabajo didáctico en el "aquí y
ahora" de la situación de aprendizaje.
La clave está en el error y la
retroalimentación
Un aspecto central de la EF es trabajar
con el error como una estrategia didáctica. En lugar de marcar el error con
una cruz y castigarlo, el docente debe ayudar al alumno a interpretar el
sentido del error y acordar una estrategia de acción para mejorar.
La retroalimentación debe ser descriptiva
y oportuna para que el alumno pueda comprender cómo cerrar la brecha
entre su nivel actual y la meta deseada. Si la retroalimentación se centra en
la tarea (lo que hay que hacer para mejorar) y no en la capacidad
(la calificación), alienta a todos los alumnos a pensar que pueden progresar.
Implicaciones Prácticas y el Reto
Docente
La Evaluación Formativa no
puede ser formalizada ni planificada rígidamente en la secuencia didáctica.
Debe fluir como parte de la actividad del aprendizaje, y el docente debe
desarrollar la sensibilidad pedagógica o timing pedagógico
para identificar el momento oportuno de reflexión grupal o individual.
Los docentes que implementan la
EF de manera efectiva aprecian cambios positivos: los estudiantes identifican
que lo aprendido en la escuela les beneficia en su vida diaria (34.10%) y procuran
entender o interpretar lo que saben y aprenden (31.74%).
Palabras clave: Evaluación
Formativa, Calificación, Deseo de Aprender.
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Pregunta para la Reflexión
Si la obsesión por la calificación es un problema cultural y social, ¿cómo podemos reeducar a la comunidad educativa para priorizar la reflexión y el crecimiento individual del estudiante sobre la obtención de un número?
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